Ser capaces de tener trabajo toda la vida

La publicación TotCETT de la Fundación CETT, la escuela de Turismo y Hostelería de la Universitat de Barcelona, de la que soy patrona, me ha ofrecido la posibilidad de escribir un artículo en el monográfico de Universidad-Empresa publicado el pasado Abril.

Encontraréis aquí el artículo original publicado (en catalán) y un resumen traducido en este post:

A menudo, como psicóloga y directora de una consultora de gestión del talento, palpo la normal inquietud tanto en jóvenes como en personas con experiencia laboral, en relación a cómo gestionarán su carrera profesional.

MeditacionlaberintoVeámoslo por momentos:

  • Momento en el que un joven elige qué quiere estudiar
  • Durante los estudios superiores, se plantea si ha elegido bien o quiere cambiar
  • Al iniciar la búsqueda del primer empleo, cuando parece que debe buscar trabajo de aquello que ha estudiado

También en poblaciones con experiencia laboral, hay momentos:

  • Cuando uno quiere hacer un cambio, bien sea por necesidad (ya no tienen trabajo y su profesión hasta ahora puede tener más dificultades en este momento en el mercado laboral) o ben porque así lo ha decidido, han variado sus intereses,…

Todos hemos tenido alguna vez dudas para visualizar qué nos depara el mundo laboral y si nuestros estudios nos servirán para encontrar el trabajo que queremos o si nos encasillarán y nos abocarán a una única salida laboral. Las dudas tienen que ver con nuestro valor de ocupabilidad, si estaré preparado para incorporarme en el mercado laboral, si lo que estoy estudiando o he estudiado me servirá,…

Como psicóloga, no puedo evitar verlo como un diálogo entre el hemisferio derecho (HD), emocional, global, sintético,… y el hemisferio izquierdo (HI), racional, secuencial, lógico,…

Algunos mitos a abandonar: “es muy difícil salir de una especialización”, o “es muy difícil pasar del ámbito generalista a una especialización”,… que vienen a ser variantes de “tener un trabajo o una profesión para toda la vida”. A esta idea, le oponemos la de “ser capaz de, toda la vida, tener trabajo, mantenerse ocupable“. Para ello, es imprescindible el reciclaje, el cambio de orientación, la versatilidad,…

La vida como una carrera llena de oportunidades

Cuando miramos la evolución y trayectoria que han hecho las personas de nuestro alrededor, encontramos todo tipo de combinaciones posibles:

  • Una persona muy especialista en un nicho, que ha ido creciendo verticalmente en aquel ámbito concreto, y lo ha desarrollado más y más
  • Un especialista que se abre a temas más transversales
  • Un generalista que quiere evolucionar a una especialización concreta que aglutina la fusión de diferentes sectores
  • Un especialista que se mueve dentro de la especialidad, pero pasando de funciones operativas a estratégicas y de gestión

Todo esto es posible y real, a partir de cualquier formación de base y en cualquier trayectoria profesional.

Para ello, son precisos algunos conceptos y valores clave, que también constituyen herramientas fundamentales, que nos ayudarán a transitar de la primera frase (el mito) a la segunda: una visión más realista del entorno actual, pero también más exigente:

  • La formación continua
  • Las competencias
  • La transversalidad

La formación continua

panta-reiEl concepto de “formación a lo largo de la vida” es un recurso que nos permite hacer aquello que hacen los seres vivos racionales y relacionales: crecer, evolucionar, razonar, comunicarnos, sentir, disfrutar,…

El entorno cambia, nosotros también cambiamos: para adaptarnos a las necesidades vigentes en cada momentos (nuestras y del entorno), para reforzar una especialidad, para complementarla con otros conocimientos transversales,… para hacer tangibles las carreras profesionales tan diversas de las que hablábamos.

Motivaciones y actitudes: si además conseguimos alinear las motivaciones personales con las oportunidades que hay en el mercado en cada momento, y con las capacidades personales y profesionales, el capital de conocimiento y formativo que se tiene o se puede obtener,  entonces seremos no sólo más competitivos, sino también más felices en aquello que hacemos y en cómo lo hacemos.

Este proceso es la evolución, y evolucionar es cambio, “nada permanece”.

 

Universidad y competencias: el valor añadido de la universidad

Los estudios universitarios nos aportan conocimientos sobre un ámbito concreto, aquello que hemos elegido, y que nos permitirán desarrollar lo que, en términos de gestión de personas y de recursos humanos diríamos competencias funcionales.

Toda formación universitaria nos estructura una forma de pensar y de argumentar, nos da unas bases conceptuales, y nos hace desarrollar unas habilidades intelectuales: saber buscar información, cribarla, organizarla, analizar problemas, proponer alternativas, valorarlas,…

Pero también nos ayuda a consolidar una manera de hacer y de trabajar, y nos aporta una serie  de habilidades y conocimientos que van más allá de la aplicación al mundo profesional específico sobre el que estamos estudiando, y son aplicables a otras profesiones y entornos, las competencias transversales.

Versatilidad y transversalidad

EscherEl CETT ha devenido un referente de best practices: los estudios dirigidos al entorno turístico del CETT además, están imbuidos de una serie de valores y orientaciones empresariales, que propician que se desarrollen esas competencias transversales como la orientación al cliente, la visión de negocio, la iniciativa y creatividad, la flexibilidad, la interculturalidad y la gestión de la diversidad,…

Estas competencias transversales son las más demandadas en los nuevos entornos empresariales. En el mundo actual es muy probable que nos toque reinventarnos, a nivel de profesión, de sector, de actividad… y varias veces a lo largo de nuestra trayectoria.

Los mercados, los consumidores, los productos,… y por lo tanto las empresas, profesiones y servicios cambian continuamente. Por eso, nos interesa sobretodo aquello que tiene que ver con valores y actitudes, y con habilidades que nos permitirán desarrollar con éxito la profesión que iniciemos, pero también adaptarnos a nuevas demandas del entorno y a profesiones de futuro.

El caso de Hostelería y Turismo es particularmente versátil y rico en oportunidades, tanto en referencia a cómo se mueve el sector económico, como a las especiales peculiaridades orográficas, históricas,… de nuestro país, como también a la oferta de gran calidad que por ejemplo el grupo CETT ofrece.

Es un sector que ofrece espacio vital, no sólo tiene muchas posibilidades consolidadas sino que aún tiene un amplio recorrido para innovar nuevas formas de hacer y de ser. El sello diferencial de cómo descubrirás las oportunidades, depende de cada uno.

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