¿LIFO o FIFO?

Ante un mismo problema, hay soluciones y soluciones. Aunque ambas lo sean, los efectos, en el corto y en el largo plazo, claramente no son los mismos.

Unas, atacan el síntoma, pero no la causa, y pueden ser letales (o arruinarnos) en el largo plazo. Otras atacan la causa, aunque sean más dolorosas en el corto.

Esto vale para el ámbito privado, pero también para el público y profesional. Especialmente cuando las decisiones a tomar son difíciles y poco agradecidas.

Pongamos por caso cuando debemos afrontar una restructuración. Las cuentas no salen y ello nos obliga a descapitalizarnos de algunos activos. Y en muchas ocasiones, especialmente en empresas intensivas en conocimiento, una de las partidas de coste más altas es la de las personas.

Demasiado habitualmente la decisión se toma en base a criterios exclusivamente cuantitativos. Y aquí cabe también la doble aproximación que veíamos antes:

  • First in, first out. Me descapitalizo de los más caros. Duro en el corto plazo (algunos suelen ser de los más antiguos y con mayor coste de indemnización), pero se visualiza como positiva en el largo plazo (menor coste salarial, substituidos por otros más baratos,…).
  • Last in, first out. Me descapitalizo de los que me cueste menos despedir. Fácil en el corto plazo (menor coste de la restructuración), pero peor en el largo (mantengo a los costosos en la cuenta de sueldos y salarios).

 

Aunque, claro, desde un criterio cualitativo, y no sólo cuantitativo, otras consideraciones y efectos colaterales se pueden poner sobre la mesa:

  • Me he descapitalizado de los séniors, de un know-how clave para mi empresa, sin los cuales dificilmente podré hacer frente a retos difíciles y ser un referente de conocimiento y saber hacer en el sector,… o bien
  • He prescindido de los júniors, vuelvo al punto de partida de hace 5, 7 o 10 años. Pero también me he quedado sin substitutos para mis expertos, sin las nuevas competencias que hace poco consideraba claves para afrontar un futuro que ahora es presente, ¿qué pasará con lo que quería cambiar y estaba en vías de conseguir?

¿Otra aproximación es posible?

Ampliando la visión de los costes, a las aportaciones. De lo exclusivamente cuantitativo, a contemplar lo cualitativo. Preguntándonos, por ejemplo:

  • ¿Qué know-how me posiciona favorablemente con mis clientes actuales o futuros, que deba preservar?
  • ¿Qué competencias tengo que son clave hoy o lo serán mañana?
  • ¿Cómo me tengo que utillar para lo que viene?
La primera de las fotos es nuestra, fue tomada recientemente (rebajas de invierno) en Madrid. La segunda es de macieklew

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